Autoconsumo energético y generación distribuida

En tiempos revueltos algunas noticias importantes pasan desapercibidas. Este caluroso junio, concretamente el 2 de junio, el Tribunal Constitucional, tantas veces despreciado desde las tribunas políticas, aceptó dos reclamaciones planteadas por la Generalitat de Catalunya en su conflicto positivo de competencias contra el Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro de energía eléctrica con autoconsumo y producción de autoconsumo.

Para entendernos, a la norma que sustentaba el llamado ‘impuesto al sol’ y que mantenía a España alejada de las tendencias, horizontes y políticas europeas destinadas a propiciar la generación de energías limpias, a reducir la dependencia energética del continente y a avanzar haca economías limpias en carbono. Un Real Decreto que había significado el último puntillazo mortal para el que hace años fuera el emergente sector de energía renovables español, y que lograba mantenernos, unos años más, atados a las grandes corporaciones eléctricas y con un ancho de vía celtíbero, distinto al Europeo.

Pues bien, la Sentencia del Constitucional anula el precepto que prohibía -ya podemos hablar en pasado- la conexión de un generador a la red interior de varios consumidores, e interpreta el precepto relativo a la autorización de vertidos a la red de energía eléctrica por consumidores que

Director de la Cátedra Tarragona Smart Mediterranean City de la Universitat Rovira i Virgili